EL PRIMER TR10
🎙️ Disponible también en versión de audio: Si prefieres escuchar este relato narrado con toda su atmósfera, solo haz clic en el reproductor al inicio del post. Tras años de una rutina sólida, una pareja de 41 y 46 años decide que su mayor fantasía ya no puede quedarse solo en la imaginación. En una cabaña aislada frente a las montañas, reciben a un invitado seleccionado con cuidado para romper todos los tabúes. Una confesión honesta sobre la complicidad, el deseo compartido y el descubrimiento de nuevas sensaciones después de los 40. Descubre cómo terminó esta experiencia de 10 días.
3/18/20266 min read


Hola a todos, amigos y amigas del grupo de Facebook de relatos e historias hot.
Les envío mi primer relato y espero que les guste. Somos una pareja donde ella tiene 41 años y yo 46, ya varios años de casados con hijos, una vida bastante normal y rutinaria.
Como pareja realmente nos llevamos muy bien tanto en la convivencia como en el sexo, pero desde hace un tiempo empecé primero yo y luego ella también a imaginar a un tercero en la cama cuando hacíamos el amor.
Esto realmente encendía ese momento íntimo tanto en ella como en mí, y realmente se notaba la diferencia cuando nos decíamos las cosas que imaginábamos.
En una ocasión y luego de revolcarnos en nuestra cama y teniendo en cuenta que se acercaban nuestras vacaciones, le pregunté qué le gustaría que le regalara.
Le dije:
—Decime qué te gustaría… pero lo que sea, eh… ya sea material o una fantasía o deseo que quieras concretar… pedímelo y lo haremos.Ella me respondió:
—Me gustaría concretar eso que imaginamos tantas veces… no te ponés mal, mi amor, ¿no? —me dijo.
Le dije:
—Mira cómo se me puso el pene y ahí está mi respuesta…Al verlo, ya mi miembro estaba duro como piedra. Ella sonrió y me dijo:
—A mí también me pone muy pero muy cachonda.
Y nuevamente nos entregamos al sexo casi rabioso que nos provocaba eso.
Luego decidimos los días que nos tomaríamos de vacaciones y, una vez fijada la fecha, nos pusimos para prepararnos para eso.
Ella compró ropita para esa ocasión, yo reservé una cabaña donde iríamos a pasar esos días y pusimos un aviso en una página de contactos donde comenzaron a llegar propuestas.
Juntos comenzamos a analizar al hombre que compartiría la cama con nosotros esa noche. Ella eligió a dos candidatos que les resultaron atractivos: uno tenía 45 años, alto, musculoso, de buen físico; y otro más maduro de 56 años, también alto, buen físico y bastante bien para su edad. Finalmente eligió a este último, que no era de esa zona sino que estaría allí de vacaciones como nosotros.
Eso nos generaba cierta tranquilidad.A medida que se acercaba la fecha, nuestra calentura aumentaba más y más, y eso se notaba en nuestra cama ya que teníamos relaciones cada día y realmente eran muy fogosas.
Por fin llegó la fecha de partir a nuestro destino. Serían unas vacaciones de 10 días. Llegamos a esa cabaña que habíamos alquilado por esos días. Estaba en un lugar espectacular, la vista hacia las montañas y el bosque a sus pies era increíble, pero francamente lo que esperábamos era la llegada de ese tercer integrante que se incorporaría a nuestra PAREJA.
Se hicieron las 9 de la noche y por fin escuchamos el auto de quien esa noche, además de mí, poseería a mi mujer. Ella estaba, podríamos decir, ansiosa, pero en pocas palabras lo que tenía era una calentura explosiva y eso me contagiaba a mí.
Lo vimos descender del auto: era tal cual las fotos que habíamos intercambiado por WhatsApp.
Era alto, bien fornido pero sin caer en la obesidad, tenía 56 años, era casado y, lo mejor de todo, no era de la zona ni con conocidos en común.Llegó, nos saludamos, comenzamos a charlar de cosas en general, pero la tensión sexual en el ambiente era palpable.
Mi señora había preparado unas pizzas y había algo de cerveza. Seguimos hablando de buena manera sin tocar lo sexual, pero las miradas de ella hacia él y de él hacia ella señalaban que había mucha calentura, lo que me excitaba aún más.
Las cervezas hicieron su efecto y todos ya estábamos más relajados. Con mi señora nos habíamos puesto de acuerdo en que, si ella estaba a gusto y decidida a concretar, me diría que se iba a cambiar de ropa y yo prepararía todo el ambiente en forma más adecuada. Así fue.
En un momento, en medio de la charla, ella me dice muy sensual y en forma muy suave, que casi me hace eyacular:
—Amor, me voy a cambiar de ropita. Se levantó y, antes de irse, noté la forma en que lo miró a él.
Ella se va y le dije a nuestro visitante:
—Muy bien, va todo bien. Si ella después de un rato se quiere retirar, la acompaño a la habitación y tú te preparás para ella, y allí concretamos. Luego de que te nos corramos, te retiras, ¿ok?
Él aceptó sin dudar. Esperamos unos minutos mientras poníamos música y preparaba algunos tragos de una botella que había reservado.
Cuando apareció, ella tenía un vestido muy corto ajustado al cuerpo de color negro, medias tipo rejilla de color oscuro. Realmente era una bomba sexual.
Los dos la halagamos cuando quedó en medio de la pequeña sala de estar y él nos dijo:
—Sería un honor si pudiera bailar con ella.
El tema que sonaba era «Maravillosa esta noche» de J.A.F. y así comenzaron a bailar muy apretados. Luego de un momento, ella me dijo que me sumara y así empezamos a bailar los tres, ella en el medio, totalmente apoyada por nuestros miembros duros como piedras.
Comenzamos a tocarla con suavidad pero con firmeza, recorriéndola en cada centímetro de ese hermoso cuerpo que era halagado por dos machos al mismo tiempo, por primera vez.
Él empezó a meter mano a sus zonas más profundas y ella no se resistió en ningún momento ni pareció molestarle. Luego de un rato de caricias y besos, ella me señaló que ya quería ir a la habitación y así fue.
La llevé mientras él se preparaba para sumarse a la cama. Nos tiramos en la cama y nos empezamos a besar furiosamente como si no hubiera un mañana.
Luego me acosté boca arriba y ella comenzó a dirigirse a mi zona dura y quedó cola dirigida hacia la puerta cuando apareció él totalmente desnudo.
La luz que había en la habitación era tenue, pero se pudo ver claramente la herramienta que cargaba nuestro visitante. Al acercarse lo pude ver mejor: era más grande que la mía y bastante gruesa.
Ella no lo vio llegar, solo sintió las manos de él en su trasero. Le levantó el vestidito cortito que tenía, le corrió la tanguita y comenzó a encularla. Al sentirla, mi mujer soltó mi miembro y pegó una exclamación de placer que nunca le había sentido y es natural, nunca se había comido algo así.
Él comenzó a moverse con suavidad primero y luego, a medida que el tiempo pasaba, aumentaba su velocidad.
Mi mujer explotaba de placer, casi que abandonó mi pija y por momentos no la chupaba, pero cada tanto volvía a hacerlo.
Mi excitación era increíble, jamás pensé que me pondría así por ver a mi mujer siendo serruchada por alguien en frente mío. Yo fui el que acabé primero, no tanto por el oral que mi mujer me hizo, sino que lo provocó la situación.
Mi mujer no sé cuántas veces tuvo su orgasmo, ya que ambos desconocíamos que ella podría ser multiorgásmica. Y llegó el momento de él.
Algo que faltó aclararle a él era que debía usar preservativos y él lo respetó, así lo hizo, pero nunca me di cuenta que ella se lo había sacado a poco de iniciarse el acto, para sentirlo mejor y más… Lo que largó él fue impresionante, el interior de mi mujer rebalsaba de su blanca esencia y luego de hacerlo, lo que hizo me sorprendió: se agachó, puso su boca ahí y comenzó a beber de su propio jugo y de los de mi mujer, prácticamente la dejó limpita de todo.
Mi mujer en todo momento estuvo boca abajo y así quedó casi desfallecida después de semejante polvazo que le dimos. Bah, digo dimos porque yo estaba ahí. Él, como buen caballero de palabra, se retiró en silencio, dejándonos solos.
Luego de un rato comenzamos a hablar sobre lo vivido y ella me contó lo que había sentido, y allí nuevamente nos comenzamos a excitar y realizamos el amor como locos.
Era evidente que concretar esa fantasía nos había calentado más. Luego de que quedamos dormidos, despertamos casi al mediodía y después de almorzar decidimos salir a recorrer el lugar. Para nuestra sorpresa pasamos cerca de un complejo de cabañas a no más de 700 metros de donde estábamos y ahí estaba él. Desde lejos nos saludamos y se acercó a charlar más y mejor. En ningún momento se habló de lo vivido, así que él se ofreció a servirnos de guía turístico ya que conocía bien el lugar. Así es, amigos, que casi pasamos los tres mucho tiempo juntos esos 10 días. Pero no quiero hacer más largo el relato para no aburrirlos, pero lo vivido en esos días fue único y espectacular. Si les gustó esta historia, comenten qué les pareció así les cuento algo más de lo vivido . y NO OLVIDEN RECORRER EL BLOG, HACIENDO CLIC EN LAS TRES RAYITAS ARRIBA A LA DERECHA EN EL MENU Y APARECE EL BLOG DE CONFESIONES ...ASI PUEDEN LEER Y ESCUCHAR MAS HISTORIAS ...GRACIAS POR SU VISITA
