El primer trio hmh.
Una pareja decide abrirse a nuevas experiencias
TRES NO SON MULTITUD
11/26/20253 min read


Les quiero contar la primera experiencia que tuvimos con mi señora hace no más de 8 meses. Ambos somos de buen físico y tenemos 37 y 34 años, casados hace cuatro.
El tema es así: hace rato le calienta la oreja cuando cogemos con la idea de una tercera persona, a veces mujer y otros hombre. Con el tiempo, ella misma se empezó a hacer la cabeza, pero después de que terminamos de coger , todo quedó en la nada.
Hace un poco menos de 8 meses viajamos a Buenos Aires los dos solos. A la noche le propuse ir a cumplir una de nuestras fantasías: coger en un área pública, con el riesgo de que nos descubran o ser vistos, cosa que a ella la excita sobremanera.
La cuestión es que (sin que ella lo supiera) yo la llevé a un boliche swinger, que por comentarios sabía que pasaba de todo. Cuando llegamos estaba bastante vacío, entonces nos pusimos a tomar para entrar en calor. A medida que pasaba la hora, cada vez había más gente y el ambiente se ponía más caliente. En un momento voy al baño y, al volver, mi señora ya tenía dos machos enfrente chamuyándola . Cuando me ve, se desprecia y viene conmigo. Empezamos a bailar un poco y ella empieza a sospechar cada vez más de lo descontrolado que se estaba poniendo en ese lugar. Me hizo un comentario y me sonoro con complicidad.
En medio del baile, ella empezó a levantarse de a poco su minifalda y me preguntaba si me excitaba que otros la deseaban con ganas de comerle . Tengo que admitir que se me paró la pija desde el momento que me sorprendió y se empezó a mostrar. Los dos chabones que la habían chamuyado la miraban muy atentamente. Yo, por supuesto, le tocaba la cola y le apoyaba para que sienta lo dura que la tenía.
En un momento me dice para sentarnos. Fuimos a unos reservados y comencé la acción. Ella me empezó a tocar el bulto y, mientras mirábamos a una pareja que estaban cogiendo a cuatro metros, le empiezo a tocar su conchita y la siento muuuuuuy mojada . Entonces me bajé el pantalón y le ofrezco la pija para que me la chupe (cosa que la calienta mal). Mientras tanto, le preguntaba si se animaba a que le hagamos una fiestita . Ella, con voz de putona y mientras me chupaba la pija en cuatro, responde: «¡Sí!».
Entonces, sin que se diera cuenta, le hago seña a uno de los chavones que la chamuyaron para que venga. Él se acerca y le empieza a tocar la cola , situación que ella no esperaba y la sorprende. Mirándome a los ojos me pregunta: «¿Me deja que me coja otro?». ¡En ese momento yo estaba por explotar de la calentura!
El vago le empieza a acariciar toda la cola y le baja la tanga. Se arrodilla a la altura de la cola de mi señora y le empieza a chupar . No vi exactamente cómo le metía lengua, pero estoy seguro de que enloqueció a mi mujer por la forma en que ella se movía. Luego de unos dos minutos, se levanta, se calza un forro y le abre un poquito más la pierna, metiéndola de a poco en la conchita . Ella levanta la cabeza y me dice: «¡¡¡Mi amor, me están COGIENDO !!! ¡Cómo me gusta ser bien putita !». El vago la tenía de la cintura y la empezó a coger .
Ella acabó una vez y nos dijo para cambiar de posición. Entonces se sienta al vago y ella se empieza a sentar sobre su pija . De haber sabido el pedazo de verga que tenía el vago no sé si lo llamaba, ¡casi duplicaba a la mía! Ver cómo se sentaba mi mujer en esa verga y la cara de placer que ponía me enloqueció. Yo me paro en el sillón y le pongo la pija en la boca para que la siga chupando y, en ese momento, el vago la empieza a coger más fuerte. Ella saltaba arriba suyo hasta que explotan los dos. Para ese entonces, ella no solo tenía levantada la mini, sino que estaba toda en tetas y unas tres parejas mirándonos. Yo, al ver semejante porno en la cual participaba, no aguanté más y le llené de leche la boca. Pasada la excitación, nos vestimos rápido y nos perdimos de todos los mirones.
Ya en el hotel, ella me agradece por la experiencia de ser cogida por otro y me cuenta que la enloqueció de placer semejante verga . Me empieza a besar y, mirándome a los ojos, me pregunta: «¿Cuándo vamos a repetir?».
Yo quedo mudo, y ella me dice: «No necesito regresar al boliche swinger, ya tengo su telefono movil.
