LA FANTASIA COMERCIAL DE MI ESPOSA

LA HISTORIA ESTÁ EN AUDIO, EN DOS PARTES ...SOLO DALE AL PLAY, Y DISFRUTALA. O SI PREFIERES LEERLA ESTA ESCRITA El siempre le comentaba sus fantasias , pero la que propuso ella una noche le volo la imagianción a él.

3/9/20264 min read

Hola amigos de los relatos. Hoy les traigo una historia muy especial sobre cómo mi esposa y yo decidimos romper las reglas y dar rienda suelta a nuestras fantasías más oscuras en la intimidad. Todo comenzó en nuestras charlas de alcoba, cuando yo solía insinuarle lo excitante que sería imaginar a un tercero compartiendo nuestra cama. A ella le encendía esa idea tanto como a mí, y con el tiempo, ese pensamiento se instaló en nuestras mentes como una obsesión constante que nos ponía al límite del deseo.

Una noche, mientras cenábamos solos a la luz de las velas, el tema volvió a surgir con más fuerza que nunca. Ella me miró fijamente, con los ojos brillando de picardía, y me preguntó si realmente soportaría verla con otro. Sentí que el pulso se me aceleraba mientras le aseguraba que no tendría problemas. Fue entonces cuando le pedí que me confesara su máxima fantasía prohibida. Lo que me respondió me dejó sin aliento: me confesó que lo que de verdad la mojaba y la hacía delirar era imaginarse como una escort de lujo, una mujer de alto nivel contratada para complacer a un extraño.

Después de reírnos con nerviosismo y abrazarnos con una pasión renovada, supimos que debíamos hacerlo realidad. Planificamos cada detalle en secreto: usaríamos un departamento desocupado que teníamos a dos horas de nuestra ciudad, abriríamos un perfil con sus mejores fotos y le compraríamos lencería fina, de esa que deja poco a la imaginación. Las propuestas no tardaron en llover, pero hubo una que hizo que a ambos se nos acelerara el corazón. Era un hombre elegante, maduro y de muy buen parecer que visitaba el país y buscaba una dama de compañía para asistir a una elegante gala, para luego terminar la noche a solas en la intimidad.

A mi esposa le encantó el candidato desde el primer segundo. Acordaron los términos del servicio y agregaron un detalle que elevó la adrenalina al máximo: yo sería su chofer personal a bordo de nuestro propio automóvil.

Llegó la noche señalada. Ella se preparó durante horas; lucía un vestido impactante, ajustado, con un escote que insinuaba sus grandes pechos y un perfume embriagador que impregnó todo el habitáculo del auto. Subimos al vehículo: ella ocupó el asiento trasero, estirando las piernas con elegancia, mientras yo me ponía al volante, sintiendo una mezcla demencial de celos, orgullo y una excitación tan intensa que me costaba respirar. Llevaba a mi propia mujer a los brazos de otro hombre dispuesto a todo.

Al llegar al hotel de categoría, él bajó al encuentro del auto. Ni bien mi esposa lo vio por el retrovisor, exhaló un suspiro tembloroso de puro deseo; el hombre le gustaba físicamente de verdad. Se subió a la parte trasera, la saludó con una voz profunda y educada, y arrancamos rumbo a la fiesta mientras ambos conversaban animadamente a mis espaldas. Yo los escuchaba a través del espejo, sintiendo cómo el calor subía por mi cuerpo.

Los dejé en la entrada principal del evento y se alejaron tomados de la mano, mientras yo me quedaba encerrado en el auto, consumido por una tensión insoportable.

Ella me dice:
—Si necesito del auto te envío un mensaje, así que estate atento.— ¡Sí, señora! —respondí como el mejor cornudo sumiso en el que me estaba convirtiendo.

Los vi irse tomados de la mano y realmente ya no daba más de la excitación, así que ahí mismo, dentro del auto, me masturbé para tranquilizarme.Luego de tres horas aproximadamente, recibo un mensaje de ella… solo decía:
—Prepárate para llevarnos.

Los vi llegar riendo… parecían una pareja de hace mucho tiempo. Yo… nuevamente comenzaba a calentarme a niveles increíbles a pesar de haberme masturbado, pero lo que estaba viviendo era increíble.Llegamos al departamento, ellos bajaron y se dirigieron al elevador.

Yo, ni bien estacioné el auto, subí al departamento y entré por la puerta de servicio. Pasé a una habitación pequeña desde donde podía oír y ver casi todo lo que pasaba en el living sin que él me viera.Cuando los vi, él estaba sentado en el sofá y ella preparó unos tragos, puso música y comenzó a moverse muy sensual.

Él le pidió que comenzara a desvestirse y ella obedeció, quedando con su cuerpo casi desnudo… solo tenía esa tanga hermosa y sus medias negras.Y fue allí, en el mismo sofá, que ella comenzó a realizarle sexo oral a su cliente.

Luego él se comenzó a desnudar y, realmente, tenía un físico muy bueno para su edad. Además me llamó la atención su miembro: era realmente vigoroso… era de tamaño un poquito más grande que el mío, pero era bien grueso.

Así fue que la vi a mi esposa cómo se la comenzaron a coger en el mismo sillón. La puso en cuatro patas y comenzó a bombearla primero despacio y luego más fuerte. Veía la cara de satisfacción de mi mujer y eso me ponía más y más duro… así que, sorprendentemente y sin tocarme, eyaculé en mis pantalones.

Imagínense la calentura que yo tenía.Luego la puso en diferentes posiciones y realmente la recorrió toda. Luego de concluido el acto sexual y comercial, él pagó lo acordado y se dieron un beso enorme de despedida.

Por supuesto, mi esposa dijo de volver a verse, pero eso no ocurrió… él y otros solo serían clientes una sola vez.

Así fue como se cumplió la fantasía de mi mujer, que superó todas las fantasías que yo había imaginado. Luego hablamos del tema y ella me agradeció todo lo que le permití y que le ayudé a concretar. Luego vinieron otras experiencias juntos, pero lo dejaré para otro relato.¡Gracias amigos!

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