LA FANTASIA COMERCIAL DE MI ESPOSA

LA HISTORIA ESTÁ EN AUDIO, SOLO DALE AL PLAY, Y ESCRITA El siempre le comentaba sus fantasias , pero la que propuso ella una noche le volo la imagianción a él.

3/9/20265 min read

Hola amigos del grupo de Facebook Relatos e Historias Hot, Espero que les guste este, mi primer relato, que se trata nada más y nada menos de mi propia pareja y de cómo mi esposa me sorprendió, pero me excitó hasta las nubes con su propuesta.

Yo siempre le decía, cuando teníamos relaciones, que imaginaba a un tercero en la cama. A ella la excitaba y a mí ni hablar.

Luego de un tiempo esa idea andaba y andaba en mi cabeza todo el tiempo y me ponía muy caliente.Una noche, mientras cenábamos los dos solos, salió el tema y ella me preguntó:


— ¿Realmente lo soportarías si yo estuviese con otro mientras tú miras? Yo le dije:


— Mira, si te gusta, yo no tendría problemas… mientras se me ponía como piedra el pene. No quería demostrarle que yo realmente estaba desesperado con esa idea.

Ella me dice:
—Mira, realmente esa no es una de mis fantasías más excitantes…Yo, tímidamente, le pregunto:


—¿Y cuál es tu máxima fantasía? Ella me responde:


—Lo que siempre me calienta es imaginarme prostituta, pero no una callejera, sino una de nivel ejecutivo… o sea, de mucho valor..

al escucharla e imaginarla así… casi eyaculo ahí en mis pantalones. Nunca me lo había imaginado, pero esa idea superaba todas mis expectativas.

Yo le dije:
—Mira, Sandra, ya tenemos casi 40 años y me parece que debemos realizar nuestras fantasías antes de envejecer. ¿Sino cuándo lo haremos? ¿Cuando estemos dentro de un ataúd?

Ella me respondió:
—Y bueno, si ambos estamos de acuerdo, empecemos… y de paso, además de cumplir nuestras fantasías, hacemos algo de dinero…jajaja Reímos juntos, comenzamos a besarnos y terminamos en la cama con una excitación que nos recordaba a nuestros primeros polvos.

Luego, ya más tranquilos, comenzamos a planear cómo haríamos todo.Primer punto (y ambos estuvimos de acuerdo): no sería en nuestra ciudad, sino en una ubicada a 200 km donde además teníamos un pequeño departamento desocupado, ya que nuestro inquilino se había ido.

Segundo paso: abrir un perfil con sus fotos en una aplicación de servicios para caballeros.Tercer paso: comprarle la ropa sensual y erótica para ese momento.Luego de completar esos pasos, nos pusimos en campaña para ver quién sería el elegido por ella para cumplir su fantasía de prostituta VIP.

De más está decir que se llenó de propuestas, pero hubo una que llamó su atención…Era de un hombre de unos 55 años, argentino, bien parecido, que vendría a nuestro país (Chile) el 20 de julio a visitar amigos y necesitaba, además de su trabajo sexual, una dama de compañía para esa noche, ya que quería evitar que le presentaran a cierta persona que sus amigos habían planeado presentarle como posible novia. Si él llegaba acompañado, se evitaría ese momento.

Así que la propuesta que él realizaba era llevarla a esa fiesta y luego sí terminar la noche con un servicio sexual.

A mi esposa le encantó no solo la propuesta, sino el aspecto físico de su futuro cliente. Así que acordaron el costo económico de ese servicio completo y ella agregó, además, que contaba con chofer y auto para ir a esa fiesta… el chofer era yo y, obvio, en nuestro auto.

Él aceptó encantado, ya que se evitaría alquilar un vehículo. Llegó la noche y ella estaba hermosa, sensual, provocativa pero sin caer en lo obsceno.

Subimos a nuestro auto: ella en el asiento de atrás y yo conduciendo ese vehículo totalmente excitado… llevaba a mi mujer al encuentro de un hombre que se la cogería por dinero.Llegamos al hotel y, por el móvil, le mandamos el mensaje de que habíamos llegado.

Él bajó al minuto y mi mujer, ni bien lo vio bajar, expulsó como un suspiro de placer… realmente le gustaba ese tipo. Se subió al auto, se saludó con mi mujer y ella me dio la orden de arrancar mientras él me decía la dirección. Obedecí como el mejor empleado y, mientras conducía, ellos hablaban muy fluidamente. En ningún momento él intentó besarla o manosearla; realmente era un caballero.

La trató en todo momento como una dama.Mientras tanto, yo estaba con unos sentimientos mezclados de celos, excitación, nerviosismo… no lo sé. Sentía cosas que nunca me había imaginado, pero me gustaba.Llegamos a la casona donde se realizaba esa fiesta y bajaron.

Ella me dice:
—Si necesito del auto te envío un mensaje, así que estate atento.— ¡Sí, señora! —respondí como el mejor cornudo sumiso en el que me estaba convirtiendo.

Los vi irse tomados de la mano y realmente ya no daba más de la excitación, así que ahí mismo, dentro del auto, me masturbé para tranquilizarme.Luego de tres horas aproximadamente, recibo un mensaje de ella… solo decía:
—Prepárate para llevarnos.

Los vi llegar riendo… parecían una pareja de hace mucho tiempo. Yo… nuevamente comenzaba a calentarme a niveles increíbles a pesar de haberme masturbado, pero lo que estaba viviendo era increíble.Llegamos al departamento, ellos bajaron y se dirigieron al elevador.

Yo, ni bien estacioné el auto, subí al departamento y entré por la puerta de servicio. Pasé a una habitación pequeña desde donde podía oír y ver casi todo lo que pasaba en el living sin que él me viera.Cuando los vi, él estaba sentado en el sofá y ella preparó unos tragos, puso música y comenzó a moverse muy sensual.

Él le pidió que comenzara a desvestirse y ella obedeció, quedando con su cuerpo casi desnudo… solo tenía esa tanga hermosa y sus medias negras.Y fue allí, en el mismo sofá, que ella comenzó a realizarle sexo oral a su cliente.

Luego él se comenzó a desnudar y, realmente, tenía un físico muy bueno para su edad. Además me llamó la atención su miembro: era realmente vigoroso… era de tamaño un poquito más grande que el mío, pero era bien grueso.

Así fue que la vi a mi esposa cómo se la comenzaron a coger en el mismo sillón. La puso en cuatro patas y comenzó a bombearla primero despacio y luego más fuerte. Veía la cara de satisfacción de mi mujer y eso me ponía más y más duro… así que, sorprendentemente y sin tocarme, eyaculé en mis pantalones.

Imagínense la calentura que yo tenía.Luego la puso en diferentes posiciones y realmente la recorrió toda. Luego de concluido el acto sexual y comercial, él pagó lo acordado y se dieron un beso enorme de despedida.

Por supuesto, mi esposa dijo de volver a verse, pero eso no ocurrió… él y otros solo serían clientes una sola vez.

Así fue como se cumplió la fantasía de mi mujer, que superó todas las fantasías que yo había imaginado. Luego hablamos del tema y ella me agradeció todo lo que le permití y que le ayudé a concretar. Luego vinieron otras experiencias juntos, pero lo dejaré para otro relato.¡Gracias amigos!

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